Segundo viaje a Santiago de Chile

Otra vez tuve que salir de Argentina para renovar mi visado. Esta vez, el inspector de migraciones del aeropuerto ya me dijo que no podía seguir estando en el país como turista. Aunque no se porqué, ya que en migraciones de San Rafael me dijeron que renovando el visado de turista podría estar sin problemas. De todas forma, el inspector me dijo que si a la vuelta estaba ella, no entraría a Argentina, así que me tocó estar los pocos días que pasé de vacaciones en Santiago preocupado con este tema. Lo primero que hice al día siguiente fue ir al consulado español en Santiago. Fui a visados, y allí me atendió el personal de seguridad, diciéndome que esos temas no los trataban ellos, que allí solo se atendían visados de chilenos que querían ir a España. Al chico que iba delante mío, que tenia un problema de papeles, le dijo que tendría que ir a España a resolverlo. Realmente me enfade mucho, porque para que sirven las embajadas de España en otros países, si no son para atender y ayudar a los ciudadanos españoles con problemas en ese país. Realmente nefasto. Además, ni siquiera te atendía una persona del consulado, sino el de la empresa de seguridad.

Luego me acerqué al consulado de Argentina en Santiago, y allí amablemente una persona del consulado me informo que el inspector del aeropuerto tenía razón, que si quería no dejarme entrar de nuevo a Argentina, no me dejaría. Por suerte no me toco ese inspector al regresar y puede ingresar de nuevo a Argentina sin problemas.

En Santiago me hospedé en el Aparthotel Cambiasso, en pleno centro de providencia. Una ubicación excepcional, y el apartamento perfecto, en limpieza, tamaño y servicios. Para los 51 dólares que costaba la noche, impresionantemente bien. Y el servicio de atención, perfecto.
En los alrededores, tenia todo tipo de comercios y negocios, desde cafés y restaurantes, hasta boutiques y grandes cadenas comerciales.

Uno de los días me acerque a comer marisco al mercado central, ya que todo el mundo me lo recomendaba. No vayáis, hay una peste a pescado podrido, y la comida regular tirando a mal. Muy enfocado a los turistas. Lo que pedí no me lo comí del asco que me dio. Lo que llaman marisco, es en su mayoría, almejas y mejillones. Ideal para cogerse una colitis.

En providencia encontré un restaurante llamado Mamut, donde realmente comí bien incluido camarones.

También aproveche este viaje para visitar el museo de Bellas Artes y las galerías de Vitacura.

Me siguió impresionado el orden y tranquilidad que se respiraba en el centro de la ciudad, no parece que sea tan grande como es.

Realmente Santiago es para recomendar.